miércoles, 6 de diciembre de 2023

Literatura

 

La literatura renacentista se desarrolló en torno al humanismo, la nueva teoría que destacaba el papel primordial del ser humano sobre cualquier otra consideración, especialmente la religiosa. En esta época el mundo de las letras recibió un gran impulso con la invención de la imprenta por Gutenberg, hecho que propició el acceso a la literatura por un público más mayoritario. Ello conllevó a una mayor preocupación por la ortografía y la lingüística, surgiendo los primeros sistemas de gramática en lenguas vernáculas (como la española de Elio Antonio de Nebrija) y apareciendo las primeras academias de lenguas nacionales.89 Es por ello que muy posiblemente, la participación de filólogos en la época fue de gran ayuda y necesidad para el estudio, análisis y comprensión de textos antiguos (principalmente clásicos) durante el siglo xv hasta el siglo xvi.

 

La nueva literatura se inspiró como el arte en la tradición clásica grecolatina, aunque también recibió una gran influencia de la filosofía neoplatónica desarrollada contemporáneamente en Italia. Por otro lado, refleja el nuevo ideal de hombre renacentista, que se ejemplifica en la figura del «cortesano» definida por Baldassare Castiglione: debía de dominar las armas y las letras por igual, y tener «buena gracia» o naturalidad sin artificio. En su naturaleza, la esencia renacentista nace en Italia, es en este territorio en donde nace un pensamiento basado en la dignidad y libertad humana, en la que claro está, un pensamiento liberal basado en la crítica educativa, fomentando un ideal meramente formativo. Un movimiento que al igual que la Paideia clásica, fomentara principios y valores semejantes. El humanismo, con sus valores clarificadores sobre el valor y esencia humana, viene también a profundizar y recrear la importancia y necesidad de comprender los textos clásicos, limpiándolos de toda mancha de corrupción o manipulación intencional, o bien de la simple malinterpretación literal o literaria. De esta manera, y con estos principios, surge una sociedad laboral y académica, misma que es satisfecha con labor filológica. De manera que en el Renacimiento Occidental del siglo xv y del mismo Humanismo Italiano, el que le da vivacidad y seguimiento al estudio crítico de la cultura griega. Es, por ende, que el paso de la cultura Helenística a Italia fue un proceso enriquecedor tanto en la enseñanza y copiado de textos y manuscritos antiguos como también el aprendizaje de las lenguas latín y griego y la misma recolección de textos esparcidos alrededor del territorio. Muchos de estas personas preocupadas por la difusión de la literatura helénica fueron Planudes, Moscópulo, Magister y Demetrio Triclinio. Lorenzo Valla y sus emendationes en la traducción marcaron un antes y un después al entendimiento Heródoto y Tucidides. Erasmo de Rotterdam, también reconocido como uno de los mejores críticos textuales de la era moderna, analizó las Sagradas Escrituras y los textos clásicos por su puesto, de modo que publicó traducciones de Aristóteles, Demócrito y Juan Crisóstomo.

 

Con el paso del tiempo la importancia de la actividad crítica textos grecolatinos va incrementando. Su importancia se puede asociar con la necesidad de entender de aspectos históricos, ciencias naturales, geografía, astronomía, y muchos más. De manera que la labor filológica tiene auge y una importancia sinigual. A pesar de la intervención eclesiástica, haciendo mención sobre aquellos que corrigen o trabajan con textos no religiosos, cometen herejía y pecado.










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